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Última actualización 09/03/2010@12:45:37 GMT+1
El pasado viernes el grupo Prisa anunció el cierre de un acuerdo con Liberty Acquisition Holdings, un fondo americano que se hará com el 50% del capital social del grupo de comunicación (lo que reducirá la participación de la familia Polanco del 70% al 30%) a cambio de realizar una inyección de liquidez que reduzca la deuda de la compañía española.
A pesar de que, a priori, es una buena noticia para el mercado (porque asegura una inyección de 811 millones de euros a Prisa y una cobertura 'parcial' de su deuda), las acciones del grupo están recibiendo el mayor castigo bursátil enesta jornada: se desploman más de un 7% en el selectivo español. Una caída que asciende hasta el 13,24% en lo que va de año.
Pero esta desconfianza no es casual, sino que está sujeta a varias razones. La primera es que la operación aún tiene muchos flecos sueltos y es, además, muy compleja. "Cuando una operación es tan complicada es que algo esconde", defiende Javier Barrio, analista de BPI.
Según el comunicado de Prisa del pasado viernes, la operación se articula en pasos: dos ampliaciones de capital que suman, de forma conjunta, 810 millones de euros. A través de una de esas ampliaciones, denominada "en especie", Prisa comprará el 100% de Liberty a través de un intercambio de acciones mediante el cual el grupo de comunicación obtendrá cerca de 660 millones de euros, y los inversores de Liberty pasarán a ser accionistas independientes del Grupo. La otra ampliación es "dineraria": tiene un valor de 150 millones de euros y un precio de 3,08 euros por título. Hasta aquí nada fuera de lo común.
Y en este punto el mercado también parece que desconfía porque la familia Polanco, accionista de referencia actual con el control del 70% del grupo, no hará desembolso alguno y reducirá su participación al 30%. "Para poder hacer mantener su participación necesitaría 105 millones de euros, cifra que no tiene o no quiere poner", asegura Javier Barrio que concreta que "si no acude el accionista de referencia, ¿por qué va a acudir el resto?". En este sentido, Iván Sanfélix señala que "se puede cubrir la ampliación sin la familia Polanco, aunque hubiera sido mejor que acudieran".
Sin embargo, el acuerdo asegura que la familia Polanco seguirá manteniendo el control de la gestión del Prisa, aunque pierda el control económico. Sanfélix explica que "en el acuerdo hay una limitación de los derechos de voto al 30%. Es decir, que aunque Liberty se quede con un 50%, su capacidad de voto va a estar acotada al 30%".
Otro de los flecos sueltos de la operación está en conocer si la inyección de Liberty será suficiente como para cubrir la deuda del grupo. Manuel Romera, Director del Servicio Financiero de IE Business School, afirma que "Prisa tiene una situación financiera mala y sus proyectos de fusión tampoco son buenos. El mercado, en vez de ver la entrada de Liberty como un rescate lo ve como una señal de situación actual".
Su opinión también la comparte Javier Barrio, de BPI: "la entrada de Liberty no garantiza nada a Prisa porque tiene una deuda muy importante". Pero Iván Sanfélix, de Renta 4, resalta el aspecto positivo: "lo más positivo de la operación es que elimina parte de la incertidumbre financiera del grupo".
Por si fuera poco, los inversores también miran de reojo el precio de las acciones de la compañía. Según el comunicado de Prisa, la ampliación de capital dineraria se realizará a un precio de 3,08 euros por acción, por lo que el mercado considera que ese debe ser el valor real de Prisa. "Y es ahí hacia donde va el mercado", apunta el analista de Renta 4, que añade que "por eso es lógica la reacción en bolsa".
Lo cierto es que Prisa está levantando fondos por debajo del precio de mercado. "Prisa está pidiendo una ampliación por debajo del precio al que cerró el viernes -cuando se anunció la operación-, por lo que ahora mismo los derechos tienen un valor negativo", explica el experto de BPI. Además, "hasta que no se complete la ampliación el precio no va a subir", concluye Sanfélix.