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Periodistadigital.com
Última actualización 31/01/2007@00:00:00 GMT+1
Se paga mal -a las mujeres peor- trabajando jornadas interminables -"uno es periodista las 24 horas del día"-. Hay intrusismo, crispación y presiones del jefe, la empresa, o los políticos... Eso quien consigue un hueco en este abigarrado mercado laboral. El periodismo es, hoy, una profesión en precario, según los mismos que la ejercen. Pero nada de eso debería importar, habiendo verdadera vocación. Se puede decir más alto pero no más claro, en palabras del presidente de la APM, Fernando González Urbaneja: "Es lo que hay".
La tele se paga bien, pero es difícil mantenerse por la fluctución de su programación. Tampoco pagan mal los gabinetes de prensa, pero ahí surgen las dudas de si eso es "verdadero periodismo", estando al servicio de una empresa... El caso es que la precariedad laboral es lo que más preocupa hoy en día a esta profesión, otrora de las más prestigiosas, y que ahora también pierde autoestima.
El Informe Anual de la Profesión Periodística 2006 de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) destaca que
"casi el 68% de los encuestados cita la precariedad laboral entre los problemas más graves, y el 43% opina que en 2006 ha empeorado la situación como consecuencia de la inestabilidad, con el aumento de contratos temporales hasta casi el 12%."
También preocupa, aunque algo menos, el intrusismo de una profesión no regulada legalmente por sus particularidades legales, dado que todo el mundo goza del Derecho a Informar y de la Libertad de Expresión.