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A las 13,30 horas en el Salón de Actos de la APM
Apmadrid.es
Última actualización 01/12/2006@00:00:00 GMT+1
El grado de satisfacción profesional de los periodistas españoles ha aumentado durante el último año, tal y como se desprende de una encuesta realizada entre 1.000 profesionales de toda España incluida en el Informe Anual de la Profesión Periodística 2006, editado por la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), que será presentado mañana viernes, uno de diciembre, a las 13,30 horas, en el Salón de Actos de la Asociación (Claudio Coello, 98).
Cada vez son menos los profesionales que declaran querer cambiar de empleo, si bien hay cuestiones clave, como la estabilidad laboral y las condiciones salariales –en ambos casos menores de lo deseables–, que una amplia mayoría de entrevistados desearía mejorar.
El porcentaje de periodistas que se muestra decidido a cambiar de profesión desciende en 2006, por segundo año consecutivo, pues en 2005 la proporción era del 36,9%, mientras que ahora es del 29,4%, en lo que podría representar una constante a la baja.
El motivo principal se mantiene invariable año tras año: son las aspiraciones de promoción profesional las que mueven mayoritariamente a los periodistas descontentos (13,7%). También el deseo de incrementar su sueldo (6,5%), así como de ganar en calidad de vida (6,4%). Al margen de esto, llama la atención el hecho de que una proporción importante de encuestados, un 5,4%, quiera cambiar de empleo por razones de prestigio, lo cual da a entender que la imagen que muchos profesionales tienen del periodismo no es en absoluto positiva.
De nuevo la precariedad laboral se sitúa en 2006 como el principal problema de la profesión, de acuerdo con los encuestados (se menciona en un 67,7% de los casos, frente al 63,6% del año anterior). El intrusismo laboral se mantiene como segundo motivo de preocupación (45,8% de menciones), y aumenta la percepción de que la imagen social de la profesión es regular (53,9 por ciento) o mala (22,9 por ciento). Asimismo aumentan las quejas por los bajos salarios (42,4%) y la delegación del trabajo en la persona de becarios y estudiantes en fase de formación (27,3%). El paro ha quedado relegado a un discreto quinto puesto.